La música no sería posible sin los intérpretes, aquellos que vuelven a la vida las notas, sus figuras, sus silencios...Y entre estos intérpretes, los hay grandes y muy grandes, así como medianos y mediocres.Entre los grandes está Alfred Brendel, que hace de lo difícil lo fácil, y su humildad a la hora de tocar nos pone en contacto con aquellos grandes genios que saben lo que aún les falta por saber, y por ello les sentimos tan cercanos. Con ello Brendel, con su gran humildad, nos acerca a la música, de una manera exacta, sin grandes artificios, sólo la música en si misma.
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